
Me puse romántico ayer, ni sé porqué. Eran las tres y cincuenta y estaba atrasado para la reunión de la Palabra de Vida. El taxista metía a fondo el pie en el pedal lo más cercano a la legalidad que podía. La música era estridentemente cumbia y mi ánimo no estaba tan bien que digamos.
De pronto…
En medio de la calle un juego de luces y sombras. Era el sol que se colaba por las copas de los árboles de Vallecito. Todo estaba de un brillo idóneo para relajarse. En la puerta de una casa un chiquillo estaba con su mochila, esperando, fijo para hacer un trabajo con un compañero. Más allá un hombre paseaba a su perro con la tranquilidad de un sábado por la tarde en que el cielo ya estaba poniéndose anaranjado de puro gusto. Al final de la calle de los árboles, una vocecilla diciéndome “No te preocupes, estoy contigo”, me terminó de alegrar el corazón…
La Canción de hoy es Sol de Zen pues, cual más, acepto propuestas…